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EL MITO DE SÍSIFO EN LA LUCHA POR VENEZUELA

 

Por: Francisco J D´Angelo Ohep

 

“La clave esta en la actitud, la única forma de vencer el absurdo es aceptarlo y encontrar la felicidad en la lucha misma”.

Albert Camus, El mito de Sísifo (1942).

 

Logró burlar a la muerte en varias ocasiones, lo que enfureció a los dioses; por ello, Zeus lo condenó a una tarea eterna: debía empujar una enorme roca cuesta arriba por una montaña, pero cada vez que estaba a punto de llegar a la cima, la piedra rodaba de vuelta a su punto de partida, obligándolo a empezar de nuevo por toda la eternidad.

 

En Venezuela, desde hace años, quienes se oponen a este régimen disfrazado de democracia viven en un ciclo repetitivo de avances y retrocesos: se pierde, se gana y se vuelve a empezar. La lucha contra la dictadura ha sido constante, sin llegar aún a su fin; los reveses son una realidad persistente y el costo, altísimo, se mide en vidas y libertades. Según la ONG PROVEA, solo de 2013 a 2023 ocurrieron 9,465 muertes en las cuales las fuerzas de seguridad han tenido responsabilidad. Además, de acuerdo con el Foro Penal, al 10 de febrero de 2025 hay 1,194 personas presas por motivos políticos: 164 son militares, 119 mujeres y 4 adolescentes. Desde el año 2002, cuando inició actividades la ONG Foro Penal, se ha brindado asistencia a más de 17,000 personas detenidas de manera arbitraria o ilegal, según su representante en México, el Ing. Eduardo Mayorca.

 

Desde que Hugo Chávez llegó al poder por la vía democrática en 1998, la primera lucha fue electoral, en la cual el militar golpista ganó entonces con el 56.2% de los votos frente al 39.97% obtenido por Henrique Salas Römer. Es importante señalar que 3,673,685 personas venezolanas de un total de 23.4 millones condenaron al país a lo que, en poco tiempo, sería una dictadura cruel disfrazada de democracia y que, hasta hace muy poco, varios países seguían reconociendo como tal. En esas elecciones hicimos campaña por Salas Römer y perdimos.

 

En 1999, Chávez convocó a un referéndum aprobatorio constituyente y lo ganó con un 72% de los votos. En el año 2000, Hugo Chávez se presentó nuevamente a elecciones contra su compañero de armas, el exembajador de Venezuela en México, Francisco Arias Cárdenas, resultando vencedor Chávez con el 59.78% de los votos (3,757,773), frente al 37.52% (2,359,459) obtenido por Arias Cárdenas.

 

El 11 de abril de 2002, Chávez despidió a 25 mil personas empleadas de PDVSA (Petróleos de Venezuela). Esto, sumado a la constituyente de 1999, a su confrontación con los sindicatos (CTV), las y los empresarios de FEDECAMARAS y la sociedad civil, provocó que se exigiera su renuncia. Chávez renunció, pero la oposición de ese momento no logró ponerse de acuerdo con las fuerzas militares, lo que ocasionó una división interna. Por esta razón, los militares devolvieron el poder a Chávez, quien regresó fortalecido, con una postura aún más radical, debilitando a la oposición, sometiendo a las fuerzas armadas, tomando control de PDVSA y, posteriormente, eliminando la separación entre los poderes públicos.

 

Posteriormente, vinieron varias elecciones: en 2004 tuvimos un referéndum revocatorio presidencial y elecciones regionales; en 2005, elecciones legislativas; en 2006, elecciones presidenciales; en 2008, elecciones regionales; y en 2009, un referéndum para la enmienda constitucional, donde se aprobó la eliminación de los límites a la reelección de los cargos públicos. En 2010 se celebraron elecciones legislativas, en 2012 elecciones presidenciales (Chávez fue reelecto con un 55% de los votos) y en 2013, tras la muerte de Chávez, Nicolás Maduro fue electo presidente con el 50.62% de los votos. Todas estas elecciones las perdimos, aunque posteriormente, en 2017, la empresa encargada de contar los votos en Venezuela desde 2004, Smartmatic, confesó la manipulación de las elecciones de la Asamblea Constituyente de 2017 por una discrepancia de un millón de votos, por lo que, con seguridad, desde 2004 las elecciones en Venezuela no son confiables.

 

En 2007 Chávez perdió Referéndum sobre reforma constitucional ya que pretendía cambiar la constitución a un modelo cubano y fue rechazada por estrecho margen en este caso ni su partido lo apoyaban en este cambio constitucional, siendo la primera derrota electoral de Hugo Chávez.

 

El 6 de diciembre de 2015, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) —oposición— ganó las elecciones a la Asamblea Nacional con 112 diputaciones, mientras que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) —chavismo— obtuvo 55. Al no poder controlar el Congreso, el chavismo desconoció a la Asamblea Nacional y creó una Asamblea Nacional Constituyente paralela a conveniencia de Nicolás Maduro, la cual pasó a reconocer únicamente al poder ejecutivo, consolidándose así la dictadura. El 20 de mayo de 2018, Maduro organizó una elección a modo, con candidatos de dudosa oposición, y supuestamente ganó con el 67.8% de los votos, aproximadamente seis millones. Esta elección no fue reconocida por la Unión Europea, Estados Unidos, la OEA, el Grupo de Lima y otros países latinoamericanos. A pesar de ello, López Obrador no solo lo reconoció, sino que fue invitado a su toma de posesión, así como a distintos actos en México en años posteriores.

 

En las últimas elecciones en Venezuela, se logró un avance significativo gracias a la organización de la oposición nacional e internacional, los partidos políticos, diversas organizaciones no gubernamentales y, en especial, a María Corina Machado, quien ideó un sistema que expuso al régimen. El 28 de julio de 2024, con el permiso de los militares que vigilaban cada casilla electoral, miembros de las mesas transmitieron las actas por internet, tomando fotografías que subían a una web oficial (resultadosconvzla.com). Con pruebas irrefutables avaladas por el Centro Carter (cartercenter.org) y la resolución del Parlamento Europeo de septiembre de 2024, se cuenta con el 81.21% de las actas escrutadas: el candidato de la oposición, hoy presidente legítimo, Edmundo González Urrutia, obtuvo el 67% de los votos (7,119,768), mientras que Nicolás Maduro alcanzó el 30% (3,225,819), con 24,384 mesas verificadas de las 30,026 habilitadas en todo el país. Participaron 10,613,881 personas, aunque el régimen impidió votar al 99% de los cerca de 8 millones de venezolanos en el exterior; de los 5.5 millones habilitados para votar fuera del país, únicamente se permitió el voto de 69,211.

 

Aunque ganamos las elecciones, el dictador Nicolás Maduro no aceptó la derrota y nunca mostró sus actas; presentó una cifra de votos, sin pruebas, alegando haber ganado con el 51.2% de los sufragios, dato que no corresponde a la realidad. A pesar de ello, otras dictaduras lo reconocen como presidente legítimo, entre ellas Cuba, Nicaragua y algunos países democráticos como Bolivia, Colombia y Honduras, así como regímenes como China, Irán, Rusia y Turquía. En el caso de México, el entonces presidente López Obrador pidió al chavismo que mostrara las actas electorales, lo cual nunca cumplió el dictador. Claudia Sheinbaum envió una representación oficial a la toma de posesión de Maduro el 10 de enero de 2025, reconociendo de facto al dictador.

 

Ante la imposibilidad de que las personas venezolanas logren la democracia por vías pacíficas, Estados Unidos ha intensificado sus acciones en contra del régimen. En 2024, no reconoció la reelección fraudulenta de Maduro; en febrero de 2025 revocó la licencia que permitía a Chevron operar en Venezuela; y en marzo de 2025 anunció que podría imponer aranceles del 25% a cualquier país que compre petróleo venezolano. En junio de 2025, Estados Unidos sancionó a Giovani Vicente Mosquera Serrano, presunto líder del Tren de Aragua, por narcotráfico y otros delitos, ofreciendo una recompensa de USD 3 millones por información que conduzca a su paradero.

La semana pasada, el 25 de julio, al faltar días para cumplir un año de las elecciones que Maduro se robó, se declaró al Cártel de los Soles, organización vinculada a funcionarios del régimen como Vladimir Padrino, como Organización Terrorista Extranjera (FTO), con nexos con el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa, Irán, Hezbolá, ELN, entre otros. Por esta razón, el Secretario de Estado Marco Rubio declaró el 27 de julio: “Maduro no es el presidente de Venezuela y su régimen no es el gobierno legítimo. Maduro es el jefe del Cártel de los Soles, una organización narco-terrorista que se ha apoderado de un país. Y está acusado formalmente por introducir drogas en los Estados Unidos”.

 

El constante proceso de lucha contra la dictadura, en el cual ya llevamos 27 años, se sostiene en la perseverancia de una resistencia incansable, llena de injusticias y de personas torturadas, encarceladas, muertas, desaparecidas y forzadas a migrar. Como en el mito de Sísifo, aunque logremos subir la roca con éxito a la cima de la montaña, al final esta cae y debemos empezar de nuevo la lucha. La dictadura convocó nuevamente a elecciones generales para diputaciones —285 miembros de la Asamblea Nacional— y 24 gubernaturas el 25 de mayo; solo acudió a votar el 12% del electorado. El 27 de julio también se realizaron elecciones para 335 alcaldías y 2,400 concejales, calculándose una participación no mayor al 10% del padrón electoral. El chavismo ha demostrado que celebrar más elecciones no significa que exista mayor democracia en el país. También pretenden llevar a cabo una constituyente para lograr lo que Chávez no pudo en vida: cambiar la Constitución por una copia de la constitución cubana y, supuestamente, legitimarse ante el mundo. A su vez, siguen persiguiendo, apresando, torturando y desapareciendo a personas adultas, jóvenes, niñas y niños. Esta lucha no ha terminado; continuará….

 

Francisco J D´Angelo Ohep

Es Director Legal de la ONG VENEMEX Asociación de Venezolanos en México.

Master en Derecho Internacional por la Universidad Iberoamericana.

 

 

 

 

 

 

 
 
 

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